Líquido de frenos

La resistencia a elevadas temperaturas de los líquidos de frenos es una de sus principales propiedades y esta disminuye con la presencia de humedad, estos de por si ya son higroscópicos, es decir que tienden a absorber la humedad con relativa facilidad y esta agua al calentarse y llegar a hervir (vapor lock) forma burbujas que convertirían la principal propiedad de un liquido (incompresibilidad) en un problema grave ya que la fuerza que transmiten se utilizaría en comprimir las citadas burbujas y no en frenar, por todo ello se recomienda sustituir el liquido de frenos cada 24.000 Km. o cada 2 años como máximo.

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